viernes, 30 de noviembre de 2018

La Segunda Atención


Día a día obtenemos una dosis incalculable de influencias externas, filtradas sutilmente por los sentidos físicos, de las cuales nuestro cerebro absorbe datos que luego arrojan un resultado. Este resultado nos dice lo que la percepción del orden social y de las cosas físicas nos quieren decir, en base a lo que otros pares nos han enseñado.



¿Qué ocurre cuando ponemos en juego el rol de la percepción? Para esto debemos alterar la conciencia cotidiana de todos los días y echar un vistazo a lo que queda.

Al llevar mi persona a cabo múltiples prácticas y métodos para generar dicha alteración, escribo esta entrada con algunas experiencias recogidas, vívida y conscientemente. Esto no como un intento de exponer mis logros; sino y más bien, como ejercicio dentro del marco de una recaptación, desde la energía imperante en el momento de la alteración, hasta la conciencia de todos los días. En otras palabras, esta iniciativa tiene como fin ultérrimo una recapitulación.




SUEÑOS LÚCIDOS

Habiendo entrado al momento de dormir en un estado de inconsciencia, múltiples veces y de un momento a otro me encontraba dándome cuenta que podía tener consciencia en el sueño, y de que lo que estaba ocurriendo a mi alrededor no correspondía a un patrón habitual del campo de acción del día a día. Al notar esta diferencia, y al tener pleno uso de voluntad, estaba en disposición de realizar actos inconcebibles para un mundo de tres dimensiones, tales como volar, cambiar de escenario fugazmente e incluso de aspecto físico (como la ropa, por ejemplo); también actos que incluían interactuar con otros seres e intentar convencer a personas dentro del sueño que nos encontrábamos en otro plano, en donde no regían las leyes físicas, incitándolos a que intentaran volar para comprobarlo (y demostrándoselo haciendo lo mismo).
Cada vez que tenía esta experiencia, despertaba en el mundo de todos los días con una sensación de ofuscación. Por una parte, estaba convencido de que lo que había ocurrido era algo completamente real y concreto; pero por otra parte, sentía que la experiencia ya se encontraba tan alejada en intensidad que todo parecía indicar que se trataba de algo existente como fenómeno almacenado en algún rincón del cerebro. Esta sensación aumentaba con el paso de los minutos, las horas y el día, ya que cada vez los recuerdos vívidos del sueño lúcido comenzaban a opacarse, disminuyendo su brillo en mi memoria; incluso algunos episodios no tan significativos quedaban desplazados totalmente luego hacia lo inconsciente.


DESDOBLAMIENTOS

Esta es una modalidad de consciencia muy parecida al sueño lúcido, con la diferencia de que al entrar en ella, no aparezco dándome cuenta en el sueño de que estoy soñando, si no que el viaje comienza desde la misma cama en donde el cuerpo físico se encontraba acostado y, presumiblemente, dormido. Llega un momento durante la vigilia en que los sentidos comienzan a perder atención, y la maquina humana empieza a apagarse para dar entrada al sueño. Es en este instante en donde aveces ocurre un estremecimiento en la percepción del entorno: el cuerpo parece algo terriblemente pesado y se tiene una sensación de aprisionamiento, seguido de una presión en uno de los costados del estómago. Es en este momento en donde me doy cuenta de que mi cuerpo se encuentra dormido, pero mi atención no, por lo que hago un esfuerzo monumental para levantarme. Para mi desesperación me encontraba incapacitado físicamente para hacerlo. Este obstáculo era algo profundamente mental, puesto que si intentaba levantarme de una manera natural y ligera, entonces ocurría un desprendimiento tal que la percepción dejaba de ser física y comenzaba a ser más bien etérea, plenamente consciente de que me encontraba saliendo del cuerpo. Una vez levantado de la cama, con mi nuevo vehículo desconocido de movilidad etérea, me hallaba en posición de dar saltos, flotar o caminar por la habitación, observar a mi alrededor, aveces claramente, y otras, muy oscuramente.

En las múltiples veces que logré este desprendimiento, siempre ocurrían cosas distintas: en algunas ocasiones me giraba para corroborar que efectivamente había dejado el cuerpo físico detrás, escena que francamente espantaba. En otras caminaba a tientas hasta el otro lado de la pieza con el fin de abrir la puerta; y en otras podía salir flotando atravesando las paredes, puerta, ventanas y lo que fuera, incluso la misma cama. Había también ocasiones las cuales decidía quedarme en la habitación explorando las posibilidades de la nueva atención que tenía en este plano distinto al cotidiano. De esta forma observaba las cosas con tal claridad que parecían mucho más que reales, parecían aumentadas en su naturaleza material, con muchos detalles y porosidades imposibles de percatar con la consciencia de todos los días. Esta observación era, sin embargo, rápidamente atenuada por una repentina ansiedad que hacía cambiar mi interés y observar otras cosas, de las cuales obtenía la misma capacidad de absorción que las anteriores. A pesar de esta lucidez, todas las cosas en la habitación estaban con una distribución distinta a como recordaba que estaban en el mundo que había dejado atrás, incluso elementos nuevos componían el panorama y llamaban mi atención, tales como cerámicas de greda, cajones de feria, e incluso siluetas de personas que antes no se encontraban presentes.

Cabe señalar que en el momento previo al desprendimiento del cuerpo, el mencionado estremecimiento perceptual iba seguido de algunos síntomas de molestias físicas (incluso dolorosas) y alucinaciones visuales, sensoriales, presenciales y auditivas. Aveces podía observar en mi habitación objetos o seres flotantes. En otras podía escuchar susurros, voces, llantos de bebés, personas conversando entre sí muy cerca mío. En el caso de las sensoriales podía percibir entidades encaramándose encima de mi cuerpo físico, aprisionándome, apretándome el cuello, la espalda, el abdomen, el dorso, la garganta, las piernas, las manos, etc. Esto era suficientemente físico como para generar pánico.
La primera vez que me desprendí debo haber bordeado los 13 años, y escuché claramente aplausos y vítores al momento de lograrlo, pero completamente inútil de utilizar la nueva modalidad perceptual, chocaba inocentemente con las cosas, las paredes, el techo y el suelo. Aveces me arrastraba al no saber manejar el nuevo vehículo, el cual no podía ciertamente ver. También en muchas ocasiones alguien me tiraba de los pies y me sacaba de la cama, arrastrándome no solo por la habitación y botando las sábanas de mi cama, sino que también me tironeaba por la casa, el segundo piso, e incluso una vez por las escaleras. Luego al volver a mi consciencia cotidiana caía en la cuenta que todo estaba en orden y que jamás me había caído de la cama, a pesar que la vivencia había sido algo muy sólido y verídico para mi percepción.


Tuve incontables viajes bajo estas maniobras, algunos de los cuales menciono, ya que me causaron más significativamente que otros impresiones inefables:

  • Sin salir de mi habitación, crucé el techo flotando y me elevé por los cielos llenos de nubes grises y con unas tonalidades parecidas al amanecer o atardecer. En ese momento mi interés estaba en visitar a una amiga que practicaba este mismo tipo de viajes, y había pensado que podía encontrarme en ese plano con ella, yendo hacia donde vivía. Así que emprendí vuelo hasta el lugar físico donde estaba su casa, y en el camino me encontraba con montañas de jarrones de greda apilados muy en lo alto, con un equilibrio olímpico. Me acercaba a estas columnas inmensas y observaba los jarrones tan intensamente y de cerca que hasta podía ver la separación que había entre molécula y molécula. Al hacer esto me impresioné tanto que me alejé y continué mi rumbo. Al pasar un rato, bajé a la tierra para ver si podía encontrarme con gente en la calle, asunto que no me resultó difícil ya que las calles estaban llenas de transeúntes. Me acerqué a una mujer que estaba muy tapada de cuerpo y cara, y le pregunté si se daba cuenta que nos encontrábamos en un plano distinto. Ella me observó un momento y me dijo que sinceramente creía que estaba dormida. Yo le dije que mirara a su alrededor y se diera cuenta que estábamos en un mundo distinto. Tenía una cara de asustada que ni recuerdo, pero balbuceó algo sobre que tenía ya demasiados problemas, y siguió caminando. Al momento siguiente alguien se acercó a mi a hablarme y me contó que él sí se daba cuenta que estábamos en un plano distinto. Era un hombre joven como de mi edad y me instó a seguirlo hacia un lugar donde las personas sabían donde estaban.                                                Muy entusiasmado lo seguí caminando y le preguntaba infinidad de cosas que ya no recuerdo. Él parecía saber mucho acerca del lugar donde nos encontrábamos, y me guió hacia una especie de refugio bastante cubierto con telas y alfombras, algo así como las viviendas de los gitanos. Me hizo pasar hacia lo que sería su habitación. Era algo muy saturado de objetos, símbolos, pieles, y curiosidades con muchos colores. Luego de un rato me señaló a algunas personas que se encontraban en otras habitaciones conversando tranquilamente, y me invitó a comer unos chocolates parecidos a los M&M. Yo sorprendido acepté y me lo llevé a la boca. La sensación del sabor del chocolate fue tan intensa que irremediablemente me desperté en mi cama, de nuevo en el mundo de todos los días.
  • Salí de mi habitación, bajé las escaleras penosamente, sin saber si flotaba o rebotaba contra las cosas. Me acerqué a un sillón y observé de cerca los detalles de la tela. Luego salí al patio delantero y di un saltito para comenzar a volar. Volé un tiempo indefinible por el cielo en lo alto y aterricé de pronto en las ramas de un árbol, ya estaba de noche. Ví que debajo había gente conversando dentro de un recinto cerrado, con ventanales grandes e iluminado por dentro. Bajé del árbol y al momento en que me vieron me di cuenta que me encontraba completamente desnudo. Me avergoncé y las personas, riéndose, me dijeron algo sobre mi poca experiencia en ese lugar y que tenía mucho que aprender aún.
  • En una ocasión, a través del mantram que da por título a este blog, logré el desprendimiento del cuerpo y me encontré parado en la habitación frente a una mujer alta, de aspecto gris completo y con largas vestiduras. Ella me observaba y no podía hablar, solo me miraba y señalaba unos audífonos que habían encima de una mesa. Los tomó, me los mostró y me instó a que hiciera con ellos algo que no comprendí.
  • Me quedé dormido en el lugar donde trabajaba en ese entonces, un Parque Nacional. De pronto me desprendí espontáneamente del cuerpo y caminé a tientas por el pasillo, abrí la puerta y salí hacia la intemperie. Para mi sorpresa estaba claro, así que volé hasta toparme con don Alberto, un guardaparque que se encontraba en otra habitación del mundo físico dormido. Él estaba viendo televisión en un cuarto muy pequeño y bien pegado a la pantalla. Pasé de largo y me fui a buscar un palet para ocuparlo de tabla de sandboard y deslizarme por la arena en dirección hacia el camping. Para hacer eso debía atravesar por una carretera donde pasaban vehículos a gran velocidad, y corrí el riesgo ya que sabía que me encontraba en otro plano. Al hacerlo tuve una sensación de placer e inocencia. Luego volví flotando al lugar donde se encontraba el guardaparque, y me acerqué lo suficiente a él para contarle que nos encontrábamos dormidos físicamente. Su cara tenía una nitidez indescriptible y su mirada era profunda y capaz. Me contestó que no creía que eso fuera así, así que lo insté a que me imitara para intentar flotar. Entonces me alejé de él y cuando estaba a punto de dar un saltito, apareció volando muy cerca mío una golondrina, dando vueltas en círculo alrededor y danzando. Así que le dije a don Alberto que esa era la prueba de que nos encontrábamos en otro lugar distinto. Cuando el ave pasaba muy cerca de mi oído, producía una sensación de agradable cosquilleo y placer. Desperté.

BÚSQUEDA DE VISIÓN EN LA MONTAÑA

Está práctica puede ser descrita como un método para alterar la conciencia mediante una ofrenda de ayuno de alimento y de agua durante 4 días de retiro de los asuntos mundanos o cotidianos. El ejercicio se realiza en un lugar natural, cerro o montaña, y, dependiendo de la tradición, se hacen algunos preparativos físicos y mentales previos, incluidas las intenciones espirituales que la persona estime manifestar. La forma de llevarlo a cabo se desarrolla en aislamiento y existen una serie de procedimientos y resguardos para que la experiencia pueda ser llevada a cabo con éxito. Durante el sometimiento a un ayuno controlado, está comprobado que no solo el cuerpo físico sufre algunas acomodaciones en su funcionamiento normal, sino que también lo hacen la conciencia y la percepción. Esto último producto de ciertos movimientos químicos generados en nuestro cerebro a través de la absorción de los jugos gástricos al torrente sanguíneo, ya que debido a que no reciben sustancia alguna que pueda ser digerida en el estómago, esto hace que deban quedar en reposo y puedan ser utilizados de otra manera.

Sin embargo, he redactado ya una entrada únicamente para describir la participación que tuve en una de aquellas tradiciones en Enero del año 2016. Así que en este punto obviaré los detalles para alivianar el texto y pasar a la siguiente práctica.

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MEDITACIÓN VIPASSANA

Se trata de otra práctica de retiro físico/mental, proveniente de una corriente budista la cual considera ser una de las más puristas. Esta técnica predica el hacer uso de las enseñanzas directas de Sidharta Gautama (el Buda), sin las posteriores alteraciones que resultaron luego mediante ramificaciones de su sabiduría en diferentes modos y escuelas.
Conocer el método en su formato más integro requiere la realización de un curso de 10 días, los cuales transcurren bajo ciertas normas y términos, todo esto con el fin de que la técnica pueda ser aprehendida de forma progresiva y eficaz. Entre estas premisas se encuentra el sostener profundo silencio durante el transcurso de todo el curso, evitando no solo hablar ni emitir sonido alguno con nadie ni con uno mismo, sino que también el no hacer ruidos, silbar, tararear o percutir. Se priva de poder leer textos de cualquier tipo, ni portar cuadernos, lapices, celulares, etc., esto con el fin de mitigar el funcionamiento intelectual del cerebro.

En síntesis, la técnica de meditación implica observar mediante la atención perceptiva las diferentes zonas del cuerpo, en un estado de silencio mental e inmovilidad física, con el objeto de detectar todas la sensaciones del cuerpo que se puedan presentar. Se recalca la idea de observar las sensaciones intentando no identificarse con ellas, experimentándolas tal cual se manifiestan, sin emitir juicio alguno respecto de su naturaleza. Vipassana quiere decir "ver las cosas tal cual son"; esto se reduce a un axioma el cual debe ser reflexionado en profundidad: todo es temporal, todo pasa, nada es permanente. A este concepto se le denomina "anicca", y se asocia a otras iluminaciones recibidas por el Buda en su camino hacia la realización.

Una de ellas es el entendimiento de la naturaleza del dolor, y es que Sidharta se dio cuenta (a través de esta técnica de meditación que él mismo implementó como un modo para trascenderlo) de que todas las emociones y sensaciones en nuestra conciencia tienen su raíz en las sensaciones del cuerpo. Esto debido a que la experiencia humana en este mundo tiende inconscientemente a separar absolutamente todo lo que nos ocurre en dos sensaciones, las cuales nos pueden producir placer, o avidez, y por otro lado aversión, o rechazo. Esta forma de reaccionar de la mente se arraiga deliberadamente en nuestro subconsciente, y resulta ser el origen del deseo. Para el Buda, el deseo y el dolor van de la mano. De acuerdo a estas ideas, es que la meditación Vipassana persigue romper con estos patrones de comportamiento de nuestra mente en sus niveles más profundos, solo con el hecho de observar exhaustivamente las sensaciones del cuerpo, con el fin último de alcanzar la felicidad plena y la trascendencia. No me encuentro en posición de describir más ampliamente esta filosofía, pero si debo darla a conocer para comprender la naturaleza de los resultados obtenidos a través de este ejercicio.

Los primeros tres días transcurrieron sin problemas, salvo por la dificultad de adquirir una concentración adecuada para meditar durante largos períodos de tiempo continuos. Al cuarto día comencé a sentir la mente extrañamente fatigada, mi diálogo interno era incesante y sentía algo muy parecido al estrés que se genera al procesar mucha información al mismo tiempo. Luego comprendí que en realidad este malestar era producto de la no exteriorización de mis pensamientos, y de que una vez que dejara de reafirmarme a mi mismo todas las cosas que mis sentidos físicos captaban, este estrés podría cesar. Al quinto día tuve un desdoblamiento durante una siesta, el cual resultó ser bastante confuso. Al desprenderme del cuerpo me encontré en la misma habitación que compartía con otros dos meditadores, pero muy iluminada por una tonalidad rosada/rojiza. No podía ver el vehículo por el cual se podía mover mi conciencia, pero si me pude percatar del esfuerzo monumental que requería el desplazarse por la habitación. Mi objetivo era llegar hasta el otro lado de la cama de mi compañero de pieza para poder comprobar si se encontraba también en el mismo lugar físico que el de mi cuerpo. Al estar intentando inútilmente moverme con la intencionalidad de mi mente, de pronto ocurrió algo inesperado. Me desperté en mi cuerpo físico en una parálisis de sueño muy severa. No podía mover ni las pestañas y sentía claramente la presencia de un ser a mi lado derecho, acostado junto a mi en la cama. Sentí su evidente peso en las sábanas. Al momento siguiente esta criatura se encaramó encima de mi cuerpo físico, y ciertamente su presencia en ese momento fue irrefutable para mis sentidos. No solo se echó encima sino que comenzó a presionarme fuertemente el cuello, bajando a través del cuerpo hasta llegar a los órganos sexuales, los cuales sentí muy vulnerables y propensos al peligro. Todo lo que podía hacer era sentir lo que estaba pasando pero también, con plena voluntad de mi pensamiento y conciencia, comencé a pedir energía, ayuda espiritual para asistir de la manera que fuera sobre lo que me estaba ocurriendo. Pasó un tiempo indefinible en que todo volvió a la normalidad y pude moverme nuevamente para comprobar que me encontraba solo en la cama.

En los días posteriores aveces tenía pesadillas en las cuales me encontraba durante los sueños en lugares que acostumbraba ir en el día a día. Sin embargo, sentía presencias que intentaban perturbar mis sentidos mediante su influencia. Se acercaban y se alejaban de la misma forma en que una brisa fuerte llega y se va en un lugar llano o en la costa producto de la acción de una corriente de aire. Ciertamente no podía ver silueta ni criatura alguna ejerciendo esta acción, sin embargo comprendía que se trataba de una fuerza con voluntad propia que buscaba generar miedo, pánico, angustia e incertidumbre. Estas conclusiones las asumí de una manera lógica, al percatarme de que en realidad era esta volición ajena la que hacía sentir estas sensaciones, ya que no había experiencia similar que me hiciera sentir lo mismo en el mundo físico de todos los días.

Dentro de las incontables sesiones de meditación, hubo algunas ocasiones en que mi atención quedaba algo perdida del cuerpo y obtenía destellos fugaces de luces. Al tener los ojos cerrados y la mirada hacia adentro, tenía visiones muy fugaces de cosas que no son propensas a la verbalización: figuras indefinibles, era como si echara vistazos por algunos segundos a algo observado con el zoom de una cámara o lupa empañada o desenfocada. Obtenía estas imágenes unas claras y otras no tanto, pero los destellos de luces ocasionales fluctuaban entre lo amarillo y lo blanco.

En una de las últimas sesiones de meditación, estábamos prontos al término del curso y de romper el noble silencio. Hubo un descanso en la práctica, oportunidad que aproveché para buscar una silla y sentarme más cómodamente. Al rato comencé a dormitar y tuve una pesadilla terrible: me encontraba como en las anteriores pesadillas en la casa de mis padres, parecía estar desocupada, vacía, sin muebles, y yo deambulaba por ella viendo la escena con una tonalidad azul/grisácea. De pronto algo o alguien comenzaba a perseguirme y atormentarme; era el mismo viento fuerte que sentía siempre, pero esta vez fue muy violento y quería claramente hacerme daño. Como me di cuenta de esto, tuve consciencia del sueño y en el me arrodillé en mi pieza y comencé a conjurar a esta entidad. Sentía dolor en el cuerpo, como aprensión en el abdomen. Mis intentos fueron muy vagos y débiles, pero aún así logré mitigar el impacto de este dolor y salí de esta escena, volviendo al salón donde meditábamos. Más que un sueño sentí luego esta última experiencia como una visión.

*Como último comentario a este apartado, tuve la oportunidad de contarle todas estas cosas a la profesora que guiaba el curso, y obtuve la siguiente respuesta: es normal. Todo esto tiene relación con el proceso de purificación de la mente, "estás liberándote de cosas que estaban en la superficie, pero una vez disponible ese espacio, comienza a salir a flote lo que estaba al fondo, más oculto". "En todos los planos existen seres desdichados, y cuando ellos ven que hay alguien que está haciendo un trabajo, es como si vieran una lamparita encendida y quisieran ir a ver que hay, e intentar llevarse un poco de eso". "Es posible que veas luces, no te asustes".

TEMAZCAL (TEMAZCALLI)

Las experiencias obtenidas con el ritual del baño de vapor en cuanto a la segunda atención no son amplias, sin embargo vale la pena mencionar que esta tecnología primitiva, como me gusta pensarlo, es al mismo tiempo un artefacto mágico para alterar la conciencia. Mediante el vapor intenso y las plantas medicinales, es posible entrar en un estado de no-mente, trance, fatiga física, y por ende, experimentar la conciencia no ordinaria. Es así como en algunas ocasiones, en medio de tal oscuridad, pude distinguir alguna que otra visión, aún así, nada muy claro. Sin embargo, es evidente que los cantos dentro, de alguna forma sostienen una influencia, si es que se logra alcanzar cierto grado de concentración y entrega. Entonces, una palabra, una oración, un tono, toca algún rincón de tus emociones y aflora algo nuevo. Es en ese estado de "vulnerabilidad" en donde la medicina ocurre, y todo el movimiento ritual, a través de un lenguaje dirigido a los espíritus, está diseñado para atraer ese estado, y entonces lo que resta para la condición humana es digerir lo que adentro ocurre, consciente o inconscientemente. 

Recuerdo una vez al salir de un baño de vapor especialmente intenso, a punto de desmayarme, me arrastré hasta el fuego y quedé tendido en el suelo boca arriba con mis extremidades abiertas, sintiendo el aire y agradeciendo la frescura y la alegría de poder respirar. Permanecí entonces en esa posición por un tiempo que al parecer no fue demasiado, pero que en el estado en que me encontraba me parecieron dos horas, ya que perdí la noción de dónde estaba, con quienes me encontraba y quien era. Simplemente perdí la conciencia por un tiempo, y cuando reaccioné, me tomó unos segundos recordar qué estaba haciendo ahí, y dónde me encontraba.

Incluir el temazcal en este artículo no es muy acertado según lo que me consta, pero sí puedo dar fe de lo que adentro ocurre, y de lo que algunas personas más experimentadas me han podido narrar acerca de sus visiones adentro de un temazcal. Sin duda es una puerta muy sútil y lúcida, pero no deja de ser uno de los pocos dispositivos de la antigüedad adaptados a la modernidad para incrementar el estado de ser de las personas, y por ende, las posibilidades de eventualmente echar un vistazo a la segunda atención.

Kambó (Phyllomedusa bicolor)

Es una secreción de rana del amazonas que, de diferentes formas, dispuesta en la primera capa de la epidermis del humano logra entrar al torrente sanguíneo y generar una suerte de shock anafiláctico inducido, mediante el cual se logra hacer reaccionar al cuerpo, a través de diferentes síntomas que van desde los vómitos repetitivos, sudoración, hinchazón de cara y extremidades, fiebre, malestar general, etc., para que este logre un fortalecimiento del sistema inmune en general, ayudándolo a combatir la más variada clase de enfermedades o malestares físicos, así como también psicológicos y emocionales (por esa razón lo incluyo en este artículo).

Aunque un poco diferido de las anteriores, esta sustancia no tiene como objeto alterar directamente la conciencia, sino que ese hecho es un efecto secundario y fortuito, ya que no todas las personas experimentan visiones o profundización a través de un canal conscientivo. La mayor parte de la medicina se centra en la parte física y es a eso a lo que está destinado: a expulsar toxinas, o el equivalente a ellas en el plano de las emociones pesadas y carga negativa. Es en esto a lo que me enfoco brevemente ahora. La verdadera experiencia del kambó es una purga y limpieza en su totalidad.

Cuando te encuentras en el estado del Kambó, logras sentir un malestar muy particular, porque es incomodidad general. En mi opinión, el hecho de que uno vomite y se sienta mejor en la cotidianidad, está muy ligado a esta purga inducida, ya que el Kambó intrínsecamente lo que está haciendo es hacerte experimentar tu mal para que salga del cuerpo, tal cual pensarían las personas de un exorcismo. El hecho ineludible de que debas beber por lo menos dos litros de agua en una ayuna de por lo menos 12 horas antes de la aplicación, implica preparación para que el cuerpo quede dispuesto a expulsar lo que no necesita. Así es como la sustancia actúa, recorriéndote a través de la sangre por todo rincón, mientras en tus sentidos físicos percibes la sensación de escaneo, en un viaje de limpieza ulterior. El agua es el agente unido a la acción del Kambó, ya que sin ella la limpieza no es posible y lo malo no puede salir del cuerpo, queda atrapado.
 En mi caso la conciencia alterada creo haberla percibido producto del malestar, tal como colores confusos con los ojos cerrados. Nada más allá. Lo que podría rescatar son los sueños extraordinariamente claros que tuve luego de las ceremonias las cuales, una vez terminadas, generalmente me iba a dormir una siesta para descansar la fatiga del cuerpo agotado.

CORNEZUELO DEL CENTENO (LSD-25)
Esta sustancia tiene la particularidad de ser un profundizador bajo el prisma de lo corriente. La primera experiencia que tuve fue de dosis entera (una lámina) y la sensación desde que comenzaron los efectos fue de haber despertado de la somnolencia del día a día. Podía pensar todo sumamente claro, ver los colores más brillantes, ser más consciente del presente y también reflexionar profundamente sobre todo tipo de asuntos en donde dispusiera mi atención. Llegaba a niveles de la psiquis difíciles de alcanzar con el ruido mental de los asuntos cotidianos, debido a que incrementa la concentración, también el goce, la sensación de bienestar, la percepción de todos los sentidos (incluídas la intuición, la presencia, el sentido espacial e incluso la visión), y permite absorber lo que esta afuera de manera limpia y elevada.
Por otro lado, también al ser un elemento sintetizado, se obtiene algunas alteraciones perceptuales que no se corresponden con visiones internas, sino con la deformación de la realidad exterior. Rocas moviéndose, arbustos danzando, pájaros con dos cabezas, fractales en superficies lisas y rugosas, etc, etc, etc. También se puede reconocer los objetos más grandes de lo que en verdad son (macropsia) o adentrarse ópticamente por un agujero pequeño y visualizar lo que hay en su interior, algo así como un zoom.
Rescato el LSD en el sentido de ser un alterador perceptual sin efectos físicos secundarios. Mas, en algunos casos, puede afectar psicológicamente a las personas tanto en sentido positivo (ayudándoles a realizar cambios en sus vidas, rescatar la importancia de la esencia, reconocer sentimientos sutiles que permanecían ocultos), como también en un sentido negativo, generando psicosis, paranoia, falta de juicio y delirios, entre otras consecuencias posteriores.

Uno de los entendimientos más profundos fue el observar la Tierra, las rocas, las plantas, las nubes, las aves, el río, a mi mismo y a un amigo, y sentir claramente la conexión intrínseca que existe en nuestra naturaleza más íntima con la condición de estar vivos, de pertenecer a este mundo. Percibir el significado de ser animales intelectuales, intentando resolver el acertijo de nuestro paso por la existencia, observando la vida y todo lo que nos rodea como algo ajeno, mecánico, sin mayor sentido más que cumplir ciclos y "desaparecer". Preguntándonos y olvidando preguntarnos de nuevo adonde fuimos arrojados en esta oportunidad de ser conscientes, y cuál es el propósito de todo esto.

Me sentí un ser humano animal, unido a mi naturaleza interna, en donde todas estas preguntas no tenían razón de ser cuando obedecía al instinto, a la aceptación y ecuanimidad de estar vivo y agradecido. Al no emitir juicios, ni miedos, ni rencores, contra mi ni las demás personas. Cuando las complejidades no nublan lo esencial de respirar, de experimentar y explorar la conciencia y sus infinitas posibilidades dentro de lo humano y lo divino, que es la fuerza latente detrás de todos los procesos naturales del cosmos.

NIÑOS SANTOS (Psilocybe cubensis)


En ayunas, con apenas unas frutas, comencé con mi pareja a subir una montaña. A medio camino el efecto se nos presentó de forma muy rápida, y lo primero que pensé fue que era algo muy parecido al LSD. Sentía un cosquilleo en mis entrañas, y una sensación de liviandad y risa. Un poco conmovidos, llegamos a un área del río, y nos asentamos. Colores intensos, y una sensación de alegría y felicidad innerentes a la condición humana. Veía a mi pareja con ojos enormes, ella parecía un felino, sentada desde una gran roca, en donde yo la veía desde lo bajo. 
Los hongos no me hicieron ver visiones, pero si un incremento de mi percepción notable. Sentía mucha felicidad de estar con ella, pero también inquietud, ya que los sentimientos negativos almacenados en mi subconsciente comenzaban a salir a flote. Quería hablar. Empecé a contarle cosas, luego sentí la necesidad de estar solo, así que me aparté y fuí a llorar. Lloré un montón. Luego me sentí mejor, volví donde ella, y hablamos durante horas, sentados en la quebrada junto al río. Luego nos levantamos, y abrazamos. Estuvimos abrazados algo así como una hora. Riéndonos, besándonos, conversando, y en silencio. De todas formas todas esas cosas normalmente hubiesen ocurrido, pensaba. Lo único diferente era mi sensación de conciencia acrecentada. En un momento de intenso silencio entre ambos, yo le preguntaba a cada momento si ella estaba escuchando los mismos sonidos que yo, y se los describia, ya que percibía cosas que estaban ocurriendo en la naturaleza, al parecer, a una gran distancia, o muy sigilosamente. Ella asentía. Luego nos comimos una pera, con el sentido del gusto acrecentado a tal nivel, sumado al hambre, que pensé que era la pera más deliciosa que había disfrutado en mi vida. 

No hay mucho que decir acerca de la segunda atención en esta experiencia. Simplemente sentí que la habilidad de mis sentidos se volvió más hábil, y mi mente pululaba en las diferentes áreas no alcanzadas en el estado de conciencia normal, o al menos muy poco visitadas. 

Le conversaba a mi pareja de mis diferentes experiencias con plantas y sustancias visionarias. Le explicaba como entendía yo las diferentes dimensiones que existen, partiendo desde la primera hasta las posibles 7, 10 u 11, dependiendo la teoría cuántica. Nosotros podemos ver y experimentar a los seres de la primera y segunda dimensión, pero ellos no a nosotros. Nosotros podemos experimentar a los seres de la tercera dimensión, y ellos sí a nosotros, ya que pertenecemos al mismo plano de manifestación de la materia. Sin embargo, la existencia de otras dimensiones queda demostrada en base a la influencia de fuerzas invisibles que se ejercen sobre nuestro plano, y que nosotros no podemos percibir con el uso de nuestra conciencia normal. Ellos notan nuestra existencia, pero nosotros no podemos. Con plantas visionarias es posible explorar ese plano, al igual que ocurre con algunos sueños, mientras se pueda sostener un poco de lucidez en la experiencia, tal como pasa con la práctica del desdoblamiento. Con plantas me di cuenta de que seres de dimensiones superiores no solo saben de tu existencia, sino que también saben que tu los estás experimentando bajo la influencia de algún agente, y no solo eso, sino que también intentan sostener una interacción. Lo sepas o no lo sepas, lo entiendas o no lo entiendas, las cosas que se ven, oyen y perciben bajo el influjo de psicoactivos, ocurren normalmente sin el uso de ellos, solo que tu conciencia no es capaz de encuadrar esa realidad de estado de materia más sútil, volátil y poco exacta, tal como un insecto jamás podría comprender el comportamiento humano ni la forma que tenemos de organizar el mundo.


PLANTAS DE PODER

Las plantas de poder contienen información almacenada en sus células, memoria antigua de la ciencia que las rige; las mismas experiencias que tuvieron nuestros antepasados ingiriéndolas, las podemos tener nosotros haciendo lo mismo. Para mi personalmente es un intercambio energético: ellas toman un poco de tu consciencia para experimentar la forma humana, y tu tomas un poco de su consciencia para experimentar la Memoria Antigua.

Sería muy largo y tedioso relatar cada una de las ceremonias de ingesta, así es que compartiré mi punto de vista del proceso visionario desde las experimentaciones más significativas.


Ayahuasca (Banisteriopsis caapiPsychotria viridis)

La primera vez que tomé solo obtuve algunas imágenes arbitrarias y ensoñaciones vagas. La segunda recién pude vivir un proceso más completo y sacar al limpio algo. En mi perspectiva, la ayahuasca es amable en abrir los ojos, ya que va de a poco y muy lentamente acoplándose; esto logra medirse con una sensación muy física y francamente algo desagradable, como si te estuviera recorriendo y conociendo. Náuseas, vómitos, fatiga, incomodidad se sienten al principio, luego algo comienza a cambiar en los sentidos y sientes tan distinto de hasta hace unos minutos que no concibes como era estar "normal". Aveces las voces de las personas y la audición en general comienza a sufrir fracturas, sientes que algo no anda del todo bien, da una sensación adrenalínica y muy psicodélica, como de estar comenzando un juego mecánico en un parque de diversiones y sentir que se viene encima algo de suma extrañeza. Sensorialmente, la presencia de tu cuerpo deja de tener sentido, y cuando abres los ojos no reconoces tus partes, miras tus piernas o tus manos como si fueran las de otras personas, con una sensación de liviandad e insensibilidad táctil. Pero esto solo para abrirte paso a otra sensibilidad, mucho más aguda y menos pesada, es ahí cuando te das cuenta que, independiente de algunas cosas que están pasando en la habitación donde físicamente te encuentras, a un nivel ulterior están pasando muchísimas cosas más de las que no te habías imaginado antes. Entras de lleno en la SEGUNDA ATENCIÓN. Sientes, escuchas, ves, hueles cosas que aparentan no estar ahí, sin embargo se notan tanto que es imposible pasarlas por alto, o no darles caso. Y es más, las cosas que están ahí pareciesen saber que tu estás ahí con ellas. En esto hay niveles y niveles, no siempre es algo parejo y estructurado, no hay patrones, y aquí pueden haber variaciones mucho más complejas que pensar en un solo tipo de atención distinta.


  • En una ocasión me encontraba sintiéndome muy mal, y con la mirada baja empecé a tener visiones del infierno: fuego, densidad, lava. Cuando abrí los ojos me vi lleno de larvas, insectos y parásitos en piernas y alrededores. Vi también a un ser muy alto y oscuro, al centro de un recinto rocoso muy amplio. Llevaba una capa color rojo sangre, no pude ver su aspecto pero entendía que no era un humano. En otra ocasión, muy por el contrario, hubo un silencio en la sala y yo (no sé de donde ni por qué) sentí que se me venía algo de adentro hacia afuera y comencé a recitar una canción en voz alta y muy fuerte, para todos. Al mismo tiempo que esto ocurrió, vi con los ojos cerrados que la sala se iluminó completa de un blanco crema brillante, y un ser me miró desde un lugar alto en mi espalda, como quien mira a alguien al revés desde arriba enfrentándolo por detrás. Era como lo más parecido a una hormiga bondadosa, grande, caricaturesca y de aspecto humano, me dio la entrada y aprobó que comenzara a cantar. Es más, me dirigía. A medida que la canción se desarrollaba, empecé a tener visiones de colores y flores, todo acorde a la atmósfera de lo que estaba cantando. Incluso podía ver y sentir lo que otras personas estaban experimentando cuando caían ciertas palabras dentro del tema, aveces sentía que podía conducir las sensaciones de todos los presentes, haciéndoles tener visiones a través de este canal, que era el canto y la letra junto con mi intencionalidad en ella.
  • En esa misma ceremonia, vi otros seres que deambulaban tranquilamente por el lugar, como si les gustara lo que estaba pasando. Hubo una que parecía ser un hada o algo similar, de colores rosados suaves, se me acercó muy lento y comenzó deliberadamente a mostrarme lo que ella hacía. Tenía que ver con un río, era como si fuera la encargada de un bosque, o algún lugar natural con agua. Me mostraba su lugar de trabajo, y cómo era hacer lo que hacía (no puedo describir con palabras lo que me estaba enseñando porque era algo demasiado abstracto, y no hallo donde encajarlo). Me daba a entender que le encantaba hacer lo que hacía y que lo hacía con un amor indescriptible, como una madre que cuida de su hijo. Me daba a entender también que la manera en que ella amaba lo que hacía era la forma correcta de vivir. 
  • En otra ocasión, me encontraba en disposición de tener un mejor manejo de la experiencia, debido (estimo) a que esta vez la ceremonia fue seguida de otra del día anterior, y la ayahuasca se encontraba aún muy latente en mi cuerpo. Podía ver con los ojos cerrados claramente todo lo que ocurría en la habitación, pero a un nivel invisible. Veía, por ejemplo, entidades deambulando por cada uno de los participantes, y pensaba que podían estar relacionados a ellos. Uno de ellos era un ser parecido a un Jocker o algo así como al personaje de la película "la máscara". Vestía amarillo y tenía la cara verdosa pero más parecida a una caricatura, se desplazaba muy rápidamente por toda la habitación, haciendo lo que parecía ser una exhibición de sus vicios: tenía en su poder cigarros, cartas, y daba la sensación de que parecía ser como alguien encargado de la avaricia y los juegos de azar. También podía mi percepción pasear por otra habitación y ver sombras y asuntos que no logro describir, hasta que en un momento toda mi atención fue desplazada a ver algo que se me estaba acercando muy lentamente, parecía una criatura viscosa y con forma de medusa, de color morado y centro negro. Se acercaba a mi y cuando lo hacía bailaba con sus tentáculos, mientras que cuanto más se acercaba, más enfermo me comenzaba a sentir. Sentía una sensación de ahogo, tristeza, desesperanza y angustia. Esta criatura se plantaba en frente mío, y de pronto no podía fijar mi atención en otra cosa más que no fuese ella, me tenía retenido conscientivamente. Yo me daba cuenta de esto pero al mismo tiempo era algo muy difícil de dejar de ver, no podía moverme y sentía que estaba irremediablemente hipnotizado. En un momento de mucha fuerza de voluntad, pude safarme de esta influencia y poner mi atención en otras cosas, asunto que me alivianó e hizo que comenzara a sentirme mejor. Se me vino a la mente que esto mismo nos ocurre en la cotidianidad, sin darnos cuenta de qué es lo que nos está pasando.
  • Me encontraba escuchando un ícaro muy emocional y lloraba profundamente las penas que me hacía rememorar. Luego de esto comencé a ver (o me empezaban a mostrar) como era que la materia y el cuerpo físico casi carecían de relevancia, debido a que hay cosas mucho más allá de aquello. Vi como había estado pasando muchísimas vidas, conociendo incontables familias, amigos y personas desconocidas, y que siempre parecía estar ocupado haciendo lo que a cada vida concernía, todas sin comprender el significado de fondo que tenía vivirlas. Ví entonces que esta vida era un mero devenir, algo demasiado superfluo y vano, una oportunidad más (de muchas) para comprender. Veía a mis padres, amigos, hermanas de esta vida viviendo sus vidas al igual que yo, preocupados de nuestros asuntos cotidianos, sin sentarnos a vislumbrar la verdad detrás de todo esto. Eran visiones abstractas y profundamente sentimentales. Sentía el pesar de todas esas existencias, viviendo en la inconsciencia de no ver ni conocer todo lo que en ese preciso momento estaba viendo y conociendo. Sentí un profundo anhelo de transmitirlo a mis padres, amigos, y seres queridos, pero sabía que no iban a comprender lo que intentaba decirles, puesto que ni siquiera encontraría las palabras adecuadas para describirlo. Esta visión fue muy intensa y me hizo fluctuar entre la pena que generaba el apego, al desprendimiento personal y las ansias de liberarme de la materia de una vez por todas. Sentía que la humanidad entera debería recibir este mensaje y comprender la veracidad de que no somos una sola vida, somos una conciencia experimentando una forma.
  • Una de las últimas experiencias que tuve antes de darle un descanso a tomar plantas, fue algo que superó mi entusiasmo por estas cosas y pasó desde el flagelo hasta la más profunda cautela y recelo sobre las impresiones que estas visiones pueden causar en nuestra psicología. Me encontraba como en otras ocasiones sentado inmóvil, atento a las nuevas puertas que se habían abierto en mi percepción, cuando de pronto comencé a sentir unas criaturitas muy pequeñas pero molestas que se me encaramaban por todas partes, eran como pequeños vampiritos, con caras deformes sin ojos, y con una boca inmensa y dientes afilados tremendos. Éstos no solo eran espantosos, (aunque no me generaban terror) sino que además me hacían sentir mal. Manifesté a las personas encargadas de la ceremonia que no me encontraba del todo bien y que necesitaba que me soplaran tabaco. Pasé al frente y comenzaron a trabajar sobre estas entidades. Éstas se esfumaron pero en su lugar aparecieron otras, veía como unas figuras luminosas rodeaban la habitación, me miraban y se escondían, a sabiendas de que yo las podía ver. Eran del tamaño de una gallina, y no podía dejar de darme cuenta de su presencia. Luego comencé a sentirme cada vez peor, sentía que perdía el control de mi cuerpo y caí como desmayado, pero sin perder la noción de lo que estaba ocurriendo. Veía un torbellino de colores negros y fucsias girando en torno al lugar, sentía que estaba llegando algo muy pesado y denso al ambiente. Me sentía envuelto en una redada, las personas encargadas estaban muy preocupadas porque también estaban sintiendo lo mismo, y me instaron a erguirme, para que pudiera volver a estar presente. No podía, simplemente me encontraba en un estado de angustia y despersonalización profunda, no sabía quien era, donde estaba, que me estaba pasando ni si las personas con las que me encontraba eran de confianza: estaba atrapado. A ratos reaccionaba y lograba volver, pero a los segundos me desvanecía de nuevo. Una de las asistentes me sopló romé, y pude ver la cara de un venado blanco atravesarme fuertemente. Luego de unos segundos, volví a caer. Hubo un momento en que me dejaron solo en medio del círculo, y consciente de esta situación, me tomaba la cabeza con las manos y clamaba silenciosamente que pudiera volver a tener el control de mi mismo, hasta que pude sentir ganas de expulsar algo desde dentro, así que comencé a escupir para posteriormente vomitar dentro de un tarro. Vomitaba muy poco, pero cuando lo hacía me sentía mucho mejor, hasta que pude volver a formar parte del círculo. En esta experiencia tuve la clara sensación de que me estaba volviendo loco, y de que no iba poder volver nunca más a la conciencia de todos los días, sentía que no existía un botón de apagado en cuanto a las visiones y que mi situación era tal que me veía pronto encerrado en un manicomio.

*Para terminar, algunos comentarios en cuanto a la ayahuasca. Lo inenarrable de estas experiencias se fundamenta principalmente en que están dirigidas no para los sentidos físicos, por lo que al tener tan poco campo de manejo sobre otros sentidos perceptuales, se nos hace complejo, incluso imposible, describir las visiones. Uno de los entendimientos más profundos que tuve, fue sobre nuestra naturaleza como perceptores. TODO en el universo es una red inmensa, como una amalgama, de conciencias (incluidos objetos) que se están percibiendo en un mundo de infinitas formas y posibilidades. Así, por ejemplo, comprendí que al estar todo intrínsecamente unido, podemos ser capaces de ajustar algunas configuraciones para nuestra conveniencia o hacia el resto de la red. En un momento sentí que podía, por ejemplo, convertirme en un pájaro, que mi cuerpo no era un límite para poder hacerlo, y que perfectamente podría encontrar, si así me lo propusiera, la configuración adecuada dentro de toda esa red que me permitiera convertirme en pájaro, entrando en dicha configuración. Entendí, por ejemplo, que es eso lo que exactamente hacen los chamanes, las religiones primitivas y los oficios ancestrales, en que a través de una forma ritual y simbólica, interfieren en el transcurso de la realidad, intentando cambiarla para conseguir un objetivo. A esto se le ha llamado magia, y por muy ingenuo y poco riguroso científicamente que parezca, los rituales no son más que tecnologías antiguas para modificar lo que ya está conectado, a través del uso y manejo de la percepción sobre la realidad. Los símbolos, las posiciones, las palabras, los procedimientos y todo lo que concierne a la construcción de un rito, está ideado para generar una influencia en lo más profundo de la psicología de quienes los realizan y reciben, y de esta forma alterar la concepción de lo que se espera al hacer uso de esta herramienta. En un futuro es probable que comprendamos la verdadera naturaleza de estos procedimientos, y podamos cambiarle los nombres que se han utilizado, como magia o religión, para abrirle paso a una tecnología superior, de tipo conscientivo, asociado a la naturaleza de realidad en sus velos más profundos y ocultos.



Wachuma (Echinopsis pachanoi)

San Pedro abre no solo las puertas del cielo (en alusión al apóstol San Pedro, que fue el nombre que le colocaron a este cactus los españoles cuando lo ingirieron y comprendieron lo que esta planta hacía), sino que también abre las puertas del corazón. Trabaja intensamente en este chakra, y es entonces cuando se comienza a sentir, luego de una hora aproximadamente después de la ingesta, una sensación de embriaguez, bienestar, liviandad y alegría.
Hay una relación entre tomar Wachuma ("medicina" en idioma nativo) y la inconmensurable verdad detrás de nuestros más íntimos resguardos internos: la realidad del vínculo de conexión del ser humano con su naturaleza más primordial y animal, que es la Memoria Antigua. Información inserta en las propiedades de esta maravillosa planta, las cuales han sido experimentadas por miles de personas desde hace milenios.

Cuando se toma wachuma, se comprende el por qué del nombre que le pusieron los abuelos: medicina. Wachuma desentierra en recovecos de nuestra psiquis algunas voliciones ocultas y enraizadas, de una manera muy amable, sacando a la luz aquello a lo que tanto le tememos, que en realidad somos nosotros mismos. Se puede notar que algunas capas de la atención de la conciencia cotidiana ya no se encuentran dentro del campo de interés ciertamente, y observas las cosas de manera más "directa", de forma que hasta los colores se mejoran en nitidez y brillantez. La mente no se preocupa de asuntos que antes generaban pesadez, y entonces comienza a sentir el silencio como algo preciado y dulce, de gran valor y con muchas cosas que decir, a pesar de su aparente pasividad. En wachuma me di cuenta de que en realidad lo que llamamos silencio no es más que la atención en el todo. Te callas para que la perilla del universo, que se encuentra dada intrínsecamente, pueda resonar en tu percepción y ser oída con mejor claridad, carente de ruidos internos. Es como cuando sintonizas una radio con la antena malograda, y de pronto captas la señal de forma limpia. Así ocurre cuando callas la mente y cambias tu atención al silencio. El estado desde el silencio interno nos transforma, y como antenas, dejamos de emitir para recibir. El silencio es todo, no desde la ausencia, sino desde la quietud, siendo él el mismo TODO al mismo tiempo.


En una ocasión me encontraba en un mitote, el cual consistía en toma de wachuma en torno al fuego durante toda la noche. Durante la experiencia pude tener visiones sobre lo que estaba ocurriendo a mi alrededor, pero desde los "Mundos internos", es decir, veía el astral. Estábamos todos juntos cantando y rezando, veía muchos colores y seres de distinta clase nos rodeaban, como si estuviesen también participando junto a nosotros en el plano físico. Las personas que guiaban la ceremonia parecían estar al centro, aunque en el plano físico no lo estaban, y todos los participantes formábamos un mandala de muchos colores. Es una de las pocas veces que he tenido visión clara con wachuma, debido a que las experiencias, al menos desde mi persona, han sido más sensoriales, emocionales y sensitivas.

La más devastadora siempre lo es el entendimiento de lo que en realidad es el Amor. El amor se manifiesta en plenitud cuando se ingiere wachuma, o ayahuasca. En particular con wachuma, si le das la bienvenida y le permites entrar en tu conciencia, este abuelo te hace experimentar lo que en realidad es eso a lo que la gente llama amor, que no tiene nada que ver con posesiones, pasiones, celos, vanidades, obsesiones, caprichos, o incluso algunas aparentes "virtudes" de santurronerías, poses fingidas, falsas mansedumbres, etc. Todo eso es intento de amor, pero no es amor. El amor no reclama, no pide, no busca. El amor ES, simplemente, porque como es en sí mismo, no puede ser otra cosa. Es dar sin condiciones. La Naturaleza se rige bajo éstos términos.


Jurema (Mimosa tenuiflora)

Dimetiltriptamina en su estado puro, sin sintetizar. Es la corteza de la raíz de un arbusto de la selva amazónica. Al fumarla, se me vino abajo el escenario de la realidad, caí en visiones inmediatamente donde atestiguaba mi entrada en un espiral oscuro y tedioso, comprendí que me estaba yendo mal, así que empecé a intentar salir de ahí. Fuí hacia adentro en mi oscuridad, y lo sabía por como me sentía estando allí. Entonces abrí los ojos y veía todo distorsionado, los volví a cerrar, pero en su paso había atisbado un mueble que se encontraba físicamente en la habitación. El mueble ahora lo veía de una manera interna sumamente diferente; en realidad no era el mueble lo que veía, sino que al árbol que ocuparon para hacer ese mueble, veía su constitución interna, su mecanismo para haber vivido. Así comencé a observar otros mecanismos de la vida, biológicamente, también de cosas que sinceramente no comprendí en absoluto. Habían muchas imágenes que ya desaparecieron de mi memoria, solo recuerdo el hecho de haberlas olvidado.
Cuando abrí los ojos de nuevo, estaban todos en la habitación mirándome, y me reí. Los abría y los cerraba, y cuando los cerraba podía sentir que seguía viajando hacia quien sabe donde, porque mi conciencia se movía. En esas ocasiones, aveces miraba mi cuerpo y no le encontraba sentido alguno. Me daba risa, pensaba que no servía para nada, que podría fácilmente atravesarlo o salir flotando de ahí. Me sentía ligero, y que podía salir a cualquier lado solo con la voluntad de percibir otras cosas.


Salvia (Salvia divinorum)

Muy parecida a la Jurema, solo que no es DMT, sino salvidonira la encargada de la alteración. También existe una fractura de la realidad, pero la fragmentación es fuerte y profunda, los sentidos pierden validez de fianza y hacen cuestionar en el lugar que te encuentras, con quien estás, que estabas haciendo antes de estar donde ahora sientes que estás, y un sin fin de confusiones psicológicas. De pronto en medio de la oscuridad abrí los ojos, y veía líneas de energía color ámbar brillantes y opacas, se movían. Pensaba que yo me movía y que eran mis extremidades, ya que se encontraban a la misma altura de posición. No entendía como era posible que se movieran si no hacía nada, sin embargo estas líneas seguían deslizándose a mi alrededor. No recuerdo haber tenido ningún entendimiento de todo esto, pero sí que por un momento me abstraí de la realidad, tanto así que cuando volví me costó unos segundos alcanzar a captar lo que acababa de pasar y donde me encontraba. De a poco todo me fue haciendo sentido y volví a ubicar mi punto de encaje nuevamente en su lugar.


Rapé (Polvo de tabaco, Nicotiana tabacum, con ceniza de árboles nativos)

La experiencia del rapé se podría describir como avasalladora, ya que es inmediata, efectiva, corta y al mismo tiempo duradera a largo plazo. Cuándo el rapé es soplado a través de la nariz, se logra percibir al instante un quiebre repentino y fugaz en los pensamientos. Entonces la única preocupación de la mente queda en sentir lo que acaba de entrar al torrente sanguíneo, que es tabaco. El tabaco tiene un influjo intenso en el cuerpo, ya que te hace prestar atención. El rapé no es visionario, pero sin duda altera la percepción. Algunas veces este rito va acompañado de cantos medicinales, y mediante el mismo efecto descrito en otros agentes, es posible entreabrir la puerta de la segunda atención. El rapé alinea tu percepción despejando la mente rápidamente de pensamientos foráneos. Obliga a tu cuerpo a sentirse parte de si, y entonces te mete de lleno al presente. Accedes a la vigilia a través del rapé.



Hasta ahí las experiencias.
En mi opinión, el rol que la percepción cumple puede ser perfectamente distorsionado a través de estás prácticas y cientos más, incluyendo estados de letanía bajo el influjo de rezos y/o mantralización, trances mediante la danza, meditación intensa, control de los sueños, concentración, etc., y esto no tiene nada de sugestivo, tampoco de inocente ni de proyecciones fantasmagóricas inducidas por la imaginación. Es algo perfectamente concreto y real. De ahí a comprenderlas nos queda un trecho humano que ya cientos han alcanzado cruzar, manejando sus posibilidades e incluso trascendiendo la experiencia humana. ¿Quiénes pueden dar cuenta de ello? pues quienes practican las mismas técnicas que hace milenios han estado vigentes. El cerebro humano, como especie en constante evolución y cambio, no ha tenido grandes mutaciones en su genética ni composición de hace milenios; es decir, las mismas personas que hoy consideramos como las más inteligentes del mundo, existieron en la antigüedad, y perpetraron sus conocimientos mediante alegorías, símbolos, ritos, y un montón de tácticas que con el tiempo se pierden y distorsionan tal como ocurre con el juego del teléfono: si tu le cantas una canción que tu inventas a alguien, y le pides que la repita a otra persona sin grabarla, y esta a otra, y esta a otra, y así hasta completar 100 personas, lo más probable es que la canción en la última tanda sea tan distinta que pudiese parecer otra canción. Es así como las grandes verdades no pueden ser susceptibles a la verbalización, queda demostrado en la montonera de arquetipos que han sido creados para dar una idea de a lo que se les ha querido referir, transmitiendo de esta forma unos cuantos vistazos de la existencia de Algo más a las almas aún no iluminadas por el manejo de la percepción y el rol de la conciencia, más allá de la condición humana.




Nomblade

domingo, 4 de noviembre de 2018

El final es como el principio más la experiencia del círculo


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🔻En el acto de estar consciente, está implícito el respeto de la conciencia de los demás; por lo que obrar impecablemente aveces implica no obrar🔺

🔻Todo puede ser como si nada, porque NADA puede ser como TODO🔺

🔻Ser puro no es cuestión de santerías, ni evasiones, ni inocencias. Tampoco de dulzurronerías, ni poses fingidas, y no tiene nada de ingenuo. Ser puro es lo exento de otra cosa, libre de lo ajeno. Es el SER siendo, libre de agregados🔺

🔻Hay que robarle el fuego al Diablo🔺

🔻Nuestra ignorancia del verdadero amor se fundamenta en base a nuestra experiencia con la pasión. La pasión es rápida, atiende fugaz a las necesidades inmediatas internas más concretas y otorga un sentido a la vida, siendo que a la vida misma todo sentido que le demos no es más que para tapar nuestra angustia de existir. Cuando la necesidad entra por la puerta, el Amor sale por la ventana. Para alcanzar el verdadero Amor se necesita abandono, desapego a nuestras necesidades. El amor se cultiva desde la inteligencia del corazón y su desarrollo. La pasión cubre los aspectos más terrenos, en cambio el Amor atrae los verdaderos valores del Alma🔺

🔻Prefiero descubrirme manejando el Intento producto de la impecabilidad, que chocando en cavilaciones, sistemas de creencias y demases🔺

🔻Muchas veces creemos que somos conscientes de ser, pero no somos deliberadamente conscientes del Ser🔺

🔻Lo inconsciente = mundo invisible🔺

🔻La profunda extrañeza del ritmo amenazante de la vida, y el avance inexorable de los años como bomba de tiempo hacia la inminente soledad de la muerte. No le temas a ese vacío, que al fin y al cabo es esa "Nada" misteriosa, tan absoluta que posee la misma naturaleza de potencialidad implicada de serlo todo🔺

🔻Quitarse el "debo" resulta casi en una disciplina destructoracional para los niveles de la mente, debido a nuestro condicionamiento. Lo importante sigue siendo buscar la sabiduría; intentar alejar patrones repetitivos. Lanzarse a la oscuridad si es necesario, para reconocerla. Apartar los métodos ajenos, forjar los propios. Cuando el ser resulta congruente, nacen los nuevos cultos, nuevos rituales, nuevos dioses, que resultan ser reflejos arquetípicos de la experiencia de ser consciente. Hacerse caso es el primer paso para alejar el "debo", y las pseudometas resultan en realizaciones a medias. Las completas son válidas en connubio con encontrarse realmente a si mismo🔺

🔻Si el conocimiento no se trata de creer o no creer, pienso que las instituciones ejercen una fuerte influencia considerable sobre el creer. Y si ese creer no es congruente con la experiencia íntima de ser consciente, me alejo de mi mismo para reposar dolorosamente en triunfos espirituales ajenos. Si este camino no me acomoda me estoy estorbando, eludiendo la experiencia directa de la vida por pseudo iluminaciones precoces, llenas de inocencias🔺

🔻¡Ay de aquel silencio, el que calla verdades susceptibles al verbo!🔺

🔻Mediante la aceptación vamos liberando, educando nuestra cognición hacia lo real; no intentes dar la espalda al diablo, el oscuro mar de la conciencia espera volverse luz asimilando, no burlando... busca integrar sus partes para concebirse a sí misma como la totalidad que es, no como interpretemos que sea🔺

🔻La aversión se desarrolla de manera muy sutil, subconsciente... al humano promedio le espanta el movimiento de su punto de encaje (en donde ocurre la percepción y la conciencia); le aterra ver desplazada la realidad... una vez vulnerada su ipseidad, alterada, rehuye nuevamente para ver alineado su mundo cotidiano de todos los días, tal como quedó, sin lograr jamás en la vida conocer el vinculo de conexión que permite que aquello y otras posibilidades se alineen, limitando el uso de su energía a un único mundo: su limitado universo psicológico🔺

🔻Lo que se pierde en tiempo se gana luego en intensidad, lo que se gana en intensidad se convierte pronto en algo más profundo. El anhelo desde lo profundo se desdibuja del deseo y se convierte en comando del intento, lo cual es la fuerza que rige al guerrero. Así es como la desesperación por la lucha cotidiana por la existencia y una vida de sacrificio sin ningún sentido cesa, se descorre el andar por un mundo que tapa en montañas de distracciones la angustia de vivir, asimilando el propósito desde lo hondo, mutando el abatimiento en cordura, la evasión en nitidez, la invalidez en fortaleza, y la aflicción en sobriedad🔺

🔻Tendemos a la percepción rutinaria del tiempo, creemos en “Un mañana” en donde la realidad vendrá diferente, y si lo real ya no lo vimos ayer, ciertamente tampoco será luego; la percepción de ese espacio “sin-hora” ocurre como estado conscientivo, y enciende nuestra perspectiva y vida cuando este se encuentra y resulta debidamente comprendido🔺

🔻El pájaro de la libertad exige agallas, simplicidad, desprendimiento…ya que él sólo puede hacer dos cosas: llevar a la gente consigo o dejarlos atrás🔺

🔻Entendiendo la pasión no como algo de meras relaciones humanas, podemos ir más lejos y comprender la insaciable necesidad del hombre de encontrarse sentido y propósito a corto y mediano plazo durante su existencia. Por eso el amor no se entiende ni se describe, y cuesta comprenderlo a costa de nuestra experiencia con la pasión. El verdadero amor no encaja en mapas trazados basándonos en la necesidad, sino en el ejercicio mismo de amar, el cual nos impulsa🔺

🔻Detenerse un momento a mirar alrededor, dejar las complejidades y ver lo simple…un trabajo sensato, y acto fehaciente, mágico... descorrer umbrales del ego, traspasar velos hacia el seno y la mirada infantil, y con titánica humildad descubrirnos niños nuevamente, no sabiendo nada🔺

🔻Si queremos comprender los misterios de la vida y de la muerte, debemos mirar más de cerca a la Naturaleza🔺

🔻En todas las Teogonías existen ambos polos, masculino y femenino. Cada uno de sus arquetipos son representaciones de procesos interiores, y también cósmicos
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🔻Según mi comprensión del Árbol de la Vida, y a modo de resumen, es un símbolo que representa íntegramente al Cosmos, y al ser humano en relación con él. Este Árbol es el mapa de la manifestación. Es una herramienta para investigar la naturaleza y las profundidades del alma. Los círculos son los Sephiroth ("esfera" en hebreo), y las líneas que los unen son los senderos, que en total suman 22. Cada Esfera contiene fases de la manifestación, o modalidades de conciencia, ya que esta se va desdoblando desde el Ain (o espacio abstracto absoluto) hasta la materia (el último Sephirah, Malkuth). Cada esfera posee atributos, y representa diferentes mecanismos cósmicos, los que se desenvuelven en diferentes mundos, o dimensiones. Éstas también han representado en culturas y religiones de todas las edades diferentes fuerzas naturales o deidades arquetípicas, correspondiéndose con dioses, diosas, cualidades divinas, regentes, ángeles, arcángeles, influencias planetarias, etc. Así como también el símbolo representa al microcosmos hombre/mujer, identificando también los correspondientes procesos humanos hacia su vuelta al origen. Este es el camino de retorno que el místico resuelve enfrentar, deliberada y conscientemente, hacia la unidad. O en palabras de Dion Fortune, el camino de la Iniciación, que es "la evolución forzada"
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🔻Que no te canses de morir, y de nacer de nuevo. Disuelve, y coagula, solo para nuevamente volver a disolver, y volver a cuajar. La serpiente comienza a pillarse la cola y asume su estado para devorarse a sí misma, vence el ciclo y cambia de nuevo, todo final es un nuevo principio. Acepta la transformación, que es resultado de una constante en la naturaleza. Al final de cabos, ¿qué labor realiza un Alquimista, un chaman, un guerrero? pues, ¡imita a la Naturaleza!
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🔻El patrón del Mandala desde el centro se extiende hacia sus extremos y va creciendo, pero siempre mantiene una armonía, en resonancia consigo mismo y con lo que va pasando afuera de el, es decir, existe una coherencia y una cohesión. Nosotros también somos una potencialidad de Mandala, solo que de la unidad hacia afuera nos vamos desordenando, porque estamos influenciados por lo de afuera. Pero si lográramos vislumbrar la unidad en nosotros, esa esencia, que es el ser que somos, entonces uno trabajaría en sí mismo, que es su propio Mandala. Eso es equilibrio, eso es integridad. Mantener la esencia sea donde sea que estés, donde esté. Pero pureza en realidad, en su sentido más refinado, es más que nada sacarse las máscaras, pulirse, ser tal cual eres, puro, auténtico, único...

Y ahí volvemos al tema de la integridad y de la unidad del Mandala. Todo el Mandala parte de un punto, que es la Unidad, y la unidad es todo, todo es unidad: ¿si todo se reduce a la unidad, la unidad a que se reduce? a todo🔺

🔻Como ocurre que la luz blanca refracta en suma los colores del arcoiris cuando el espectro de luz atraviesa nuestra "ventana", se divide y multiplica como el prisma óptico. Como la suma de todos los sonidos parece no existir, y sin embargo está ahí todo el tiempo. Como el estado desde el silencio interno nos transforma, y como antenas, dejamos de emitir. Como el silencio es todo, no desde la ausencia, sino desde la quietud, siendo el mismo Todo al mismo tiempo
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🔻La forma limita, pero, no obstante, permite organizarse. La forma es la disciplina de la Fuerza. Las fuerzas emanadas llegan a un estado de tensiones equilibradas; y la estabilidad, producida por la interacción de las fuerzas operantes, llega a un equilibrio que constituye la base de la forma. La estabilidad como modelo de estructura organizativa es un estado, y no una cosa en sí misma. Eso es integridad
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🔻Elevas el ímpetu, la paz llega y te empodera el ambiente, la atención cambia, los símbolos del dia y las sincronías asociadas vinculan pronto el velo hacia tu inconsciente
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🔻El desarrollo de aquellas tecnologías internas es lo que las gentes llaman mística. No tiene que ver con fantasear seres artificiosos ni traducir la vida en poesía ni imaginar nada. Inagotables maneras hay de ejercer tal desarrollo con meditación, runas, desatino controlado, mantras, vocalización, desdoblamiento, concentración, ingesta de plantas, y otras que de nada sirve nombrar, pues aquel que pretende sólo echar vistazo logra muy poco. Debe estar uno enganchado ineludiblemente a un propósito, y tratar con intento inquebrantable. Esa es la Iniciación, una forma de vida pero que es la evolución forzada
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🔻Consideramos la tecnología como reciente, pero en realidad los recursos ya estaban ahí, lo diferente fue almacenar y utilizar energía. Los aparatos nos conectan con cualquier parte del mundo; pero llegarán momentos en que nuestra naturaleza como seres energéticos sea aprendida mediante el uso adecuado de la energía propia, entonces lo que hoy los aparatos hacen nos será posible con la conciencia, y hasta con cuerpo, zapatos y todo. Y nuestros herederos nos recordarán como aquellos renuentes a conocer sus posibilidades, quienes recurrimos a seres logrados, arquetipos, rituales, magia, religión y códigos de conducta especializados debido a la carencia de tecnologías internas para las realizaciones a las que aspiramos
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🔻¿Observamos la actividad diaria de una araña, las oscilaciones de los astros en el cielo con el paso de los meses, las tonalidades del color del día y las estaciones? el actual ritmo humano ultramoderno no nos lo permite. Observé entonces la frugalidad de nuestro asomo y la oportunidad mínima de ser conscientes
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🔻El guerrero de una tribu, un pueblo, un imperio, sabe que tiene los días contados, ha gastado increíble cantidad de tiempo, energía y voluntad en una vida entera de entrenamiento para la batalla, para saber que en un segundo todo acaba. Una lanza, una bala. ¿Con qué nivel de consciencia vive? Con la consciencia de la muerte. Sabe que cualquier batalla puede ser la última. Y así es como vive sus días, de acuerdo a estos términos. La muerte encima y al acecho, recordando su fugaz paso por la Tierra.
¡Cuán dichosos seríamos si la consciencia de la muerte se convirtiera en comando definitivo de nuestra perspectiva y vida!
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🔻Despejo las erudiciones, como las conversaciones banales y sin valor. Me desembarazo de las nimiedades de los asuntos, observo indiferente en fiestas las tapaduras de la sociabilidad recubiertas con musgo, intentando la personalidad a dirección de inminente destierro. Amargos fluctuares de aseveraciones y discordias, silencios desabridos, quehaceres sin vida en torno al poder. Mas mi atisbo se entiende hacia el afable, y el que sufre, aquél que en osadía roza al Espíritu, el cual pocos notan, porque resulta invisible ante los ojos obvios
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🔻Muchos confunden ser astuto con ser despiadado, o el desprendimiento por frialdad
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🔻La búsqueda de la visión y del propósito, la claridad y el descenso del Espíritu, y el pájaro azul que surca el aire de neblina y que el tumulto apenas nota, ni al batir de alas, ni el sonido que surge, ni la estela que plasma, ni el canto que antoja
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٢Todos los escritos son resultado de notas concebidas entre los años 2015 y 2018, luego de comenzar la práctica de enseñanzas recibidas desde el año 2013 por diferentes fuentes, en base a un despertar de la búsqueda interna y la autorrealización٦

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