En la obra de Carlos Castaneda ocurre algo que me gusta, y
es que las enseñanzas tienen la particularidad de ser incomprobables (científicamente) y al mismo tiempo irrefutables. Pongo como referencia las
premisas básicas del punto de encaje. Si bien no está medido que exista un resplandor
un metro atrás del omóplato derecho contenido por un huevo luminoso (que
vendría siendo nuestro campo energético), sin embargo debemos aceptar cuasi hecho fehaciente que existiría un punto abstracto en donde la percepción y la
conciencia se unen, conformando la realidad y el mundo que conocemos. Todo esto
nos hace reflexionar, y es que lo que se encierra en torno al misterio de la
conciencia no ha podido jamás ser explicado y desarrollado a cabalidad por la
ciencia oficial. La conciencia solo es auto cultivable y la experiencia de ser
consciente solo es posible para el individuo independiente del observador, lo
que reduce las posibilidades de ser examinada en los laboratorios, a pesar de
las tentativas y escrutinios de la tardía psicología/psiquiatría.
Todo esto
hace que las enseñanzas del punto de encaje y la instrucción sobre el estar
consciente de ser de don Juan Matus sean factibles, ya que cada
individuo reconocerá las realidades a las que pueda acceder dentro de su propia
experiencia directa, mediante le sea posible y de manera individual. Esto nos
va acercando de a poco a la mecánica y física cuántica de la cacareada ciencia
oficial, y en cuanto a esto no es tan solo notable lo visionario de las
aseveraciones para la época en que fueron publicados los libros, sino el hecho
mismo de que el linaje de conocimiento que le fuera transmitido provenga de antiguos chamanes y aborígenes toltecas.
Brujos, videntes, maestros, magos, etc., etiquetas hay muchas…“hombres de
conocimiento directo” me parece un alcance más preciso, adecuado. Gnósticos se
acerca (gnosis=sabiduría, experiencia directa, conocer directamente sin interpretar), el problema del término es que
conduce a pensar en latitudes espirituales, justamente lo que evitó Castaneda:
etiquetar y encuadrar; cuidó abstenerse de toda analogía religiosa y mística o que
implicara aspectos de la espiritualidad histórica (por una parte, quizás, como
estrategia de autenticidad como autor, pero por otra, debido a la naturaleza del
conocimiento que pretendía legar); por otro lado, don Juan no le enseñó a
través de arquetipos para describir esas fuerzas las cuales pretendía manejar,
solo le demostró que existe un poder incalculable al alcance del hombre, y que,
ensanchando el vínculo que nos conecta con el espíritu podemos volvernos desproporcionalmente conscientes de ello, a través del uso especializado de
la energía y de la percepción.
Así es como
en vez de denominar arquetipos o antropomorfismos, don Juan ofrecía experimentar
aquellas fuerzas que por ahora poseen una naturaleza desconocida para nuestro
campo de lo descubierto. Así mismo como hace 500 años era desconocida la
etiqueta de la fuerza electromagnética, la de la electricidad, rayos X, ultravioleta, rayos gamma, etc., podemos y debemos reconocer que serán fuerzas de otro orden; escrutables algunas, pero insondables aún para nuestras condiciones normales de existir.
Veo siempre un obstáculo en aquél que quiera experimentar con la realidad y cuestionar las certezas más concretas de la percepción: la creencia. Hay firmes creencias fundamentadas posiblemente en
experiencias esotéricas concretas, y por dichas experiencias se termina
afirmando lo otro, es decir, aquello que no se ha podido llegar a corroborar directamente,
concluyendo esto en apego total a la creencia. Considero Terrible el obstáculo, ya que la creencia ciega estanca, sobre todo
porque el verdadero cientificismo exige gran apertura de la mente y al mismo tiempo mantenerse
estricto consigo mismo, con sensatez. No me refiero al académico que experimenta deliberadamente la naturaleza externa, sino al "otro" cientificismo, con un objetivo concreto pero un incentivo muy abstracto y puro: el del "hombre de conocimiento directo", o brujo, en términos de Castaneda.
Esto de hablar de "verdadero o falso cientificismo" molestará bastante incluso a mi mismo. Mas pensarlo así tiene relación con lo que me
pasa a simple vista frente al Ateismo promedio, que es lo mismo que me ocurre con los religiosos: basan en gran parte sus afirmaciones en lo que gentes muy dizque académicas y dizque
espirituales hablan y dicen, pero cual de ambos (ateos y religiosos) es más fundamentalista al fin y al
cabo, ya que ninguno es científico ciertamente. Aun este último, titulado
experimenta con la naturaleza externa, pero cuando pide pruebas de lo Invisible
quiere representaciones fenoménicas sin sondar la naturaleza interna, y además pide
que lo lleven en helicóptero hacia la Conciencia, y si no le gustara lo que vea
pediría que lo trajeran de vuelta, y en helicóptero también...


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