miércoles, 27 de diciembre de 2017

Cinco poemas de alivio a la espera de la medicina adecuada


Me he visto

y de pronto, así tal cual lo digo

como día viernes cualquiera
las palabras llegaron solas
sin que nadie las llamase

yo había pasado años buscándolas, y resulta que, cuando menos las esperaba

cuando las había dejado de buscar
cuando me dejé de preocupar en cómo vestir, o qué comer
entonces llegaron
y aún no se van

quiero retenerlas, mas no adueñarmelas

abrazarlas, pero no enclaustrarlas
sentirlas, pero no pensarlas
y luego escribirlas, para no borrarlas

aún no entiendo cómo fue, o qué pasó

solo sé que el primer día dudé
luego insistí y entendí que no había nada que buscar
porque añoraban en mi y en mi esperanza
paradojicamente, esperandome. pacientes, serviles, y pacientes de nuevo

sabía, yo sabía que nos estabamos disfrazando todos los días para salir afuera a la calle

a enfrentar el día a día
en un mundo anecdótico
y profundamente masoquista.

yo sabía, sabía que haciamos cosas que no entendiamos por qué las haciamos

lo sabía, y sigo siendo el mismo; solamente que aquél muchacho, que se disfrazaba, no quería reconocer nada

porque tampoco tenía la culpa, porque tampoco podemos culpar a nadie

porque me he visto hacer lo mismo durante años
y no me arrepiento de no haberme visto antes
de no haberlo entendido antes
de no haberme sentido antes
porque hoy

me

he
visto.





Juggling

                                                            Los malabares devuelven a

                                                                           los ojos               
                                                                  la mirada e inocencia  
                                                              de                                    
                                                                                 un                 
                                                                                                niño
                                                                                  .





Te propongo

Te propongo tratemos desentrañar la existencia.
Bailar y pensar.
Describir objetos, estudiar ninguna cosa.
Existir para no estar.
Escribir cosas, que luego querrás borrar.
Hacer ver el sentido absoluto a alguien ajeno.

Abstraerse.
Distraerse.
Actuar, violar, percibir la pesadilla.
luego
morir
quejarse por todo.

Estupidizar tanto al mundo que lo harás soportable.
Entretener, fumar, divagar lo objetivo, lo concreto, lo usual.
Descubrir,
lo humano en lo divino.
Lo inusual destruirlo.
Y luego
desear
volver
a
tenerlo.





Insano juicio

en plenitud y bienestar me encuentro
lozano en mi inquietud
y admiro siempre al incauto,
sabio e inculto animal

júbilo, grito y rosas

para el bravucón, pedante, sí
pero no hay rosa en que no halle
profundo malestar, y

dolor


dolor, dolor,

y

sí,

inminente soledad

   e

insensatez

...


digo, quizás sé encontrarme

porque me gusta decir "no sé"
y al gatear entre añoranzas
descubro con tosquedad el por qué

en plenitud y bienestar me encuentro

lozano en mi libertad
pero ¿por qué no castigar al maestro
cuando el alumno se comporta mal?





Desde lo lejos

la brisa acechaba, el pensamiento brotaba
y oí me decía: por qué caminar, si volar podía?

y la brisa saltaba, el fluir validaba,
y el intento podía y la prisa, jugaba

en la tierra caída los dioses dormían
tu acariciabas y por dentro sanaba

la imagen volvía, el retorno intranquilo
la brisa agitaba y tormento encausaba

la mente apretada que se arrastraba
en razón de acechanza contra el latido

mirada ajustada, aparente navío
que la brisa movía en fugaz extravío

y el clamor aullaba, y la brisa decía
que volar se podía...

pero

que
 en 

caminar quedaba.



Nomblade

martes, 26 de diciembre de 2017

Un poema y un cuento, del año 2012

Gracias

gracias
repetidas gracias todo el
día
ni muchas
ni pocas.
ofreciendo las gracias
con o sin
propina

ni muy
fuerte
ni
muy despacio
con ganas o sin
energía


            Una caña de esas. Las que te hacen pensar en un cigarro, y sentir ganas de vomitar.
Con nauseas comenzaba la jornada laboral, tampoco era para tanto. Tres horas y media son soportables. Al poco rato me fui volviendo un zombi, ya solo estaba ahí, como había que estar, diciendo la famosa frase que, en promedio, unas 6 veces cada 5 minutos había que decir: GRACIAS.

El supermercado fluía a un ritmo distinto del de mi mente, pero conversaciones banales y sin valor con mis compañeros hacían olvidar el tedio que era tener que trabajar aquél día. Solo tenía algo claro: no tomar más turnos un domingo.

Empaqué; papas, legumbres, fideos, maceteros, mamaderas, aceitunas, detergente, calzoncillos.
Cada vez más lento, ¿cómo más podía hacerlo? Compartía una pequeña botella con agua con la cajera, y cada más o menos veinte minutos iba y la llenaba. Ella también tenía resaca, y cuando yo volvía, me venía jugando con la botella, lanzándola y alcanzándola en el aire. Cada vez más rápido, uno, dos, tres, cuatro, más rápido…TRPFF!! Sonaba cuando no alcanzaba a agarrarla, y seguía, y seguí toda la tarde así.
Pensé.

Llevaba unos 3 o 4 días sin un almuerzo que ayudase a mi cuerpo; me había dedicado a consumir basura: completos, as, un poco de arroz seco de días, papas fritas, y beber alcohol, como empedernido. No había tenido tiempo para ordenar todo; botellas, colillas, suciedad, vasos rotos, vasos enteros, por dentro y por fuera de la casa. Mis padres habían viajado, pero ya habían vuelto. Por suerte mi tía, que vivía con mi abuela en otra casa detrás de la mía, ya había limpiado todo y quedaba solamente lavar cosas que no habían sido tocadas del lavaplatos desde el miércoles.

Llegué; hola, hola, hola, fui a mi pieza, me desvestí, me recosté, dormí. Una, o dos horas y media después, al levantarme, fui hacia el computador, Google: “clases de malabarismo”. Nada. “clases de malabarismo santiago chile”. Algo…

Era lunes y fui a INACAP. Tenía clases y una ventana. Entonces se me ocurrió nuevamente ir a un computador y le pregunté a algunos de mis contactos de Facebook: “TU SABES EN QUE LUGAR IMPARTEN CURSOS, CLASES O TALLERES DE MALABARISMO?”. En Internet suelo escribir todo con mayúsculas. Mi vecina me dio el contacto de un tipo que hacía acrobacias en telas, o algo así. Me dio la dirección de una casa ocupa, la conocía, quedaba en Ñuñoa justamente donde estudio y a unas 5 cuadras.
Conversaba por celular cuando llegué, colgué, toqué el timbre y de la ventana del segundo piso se asomó una cara conocida… le grité – ¡hey!, yo te conozco, te vi el jueves en la quebrada de Macul, ibas con gente circense, y eres amigo de la Mary-.
Me señaló que empujara el portón izquierdo hacia la casa, el portón derecho se aflojó y abrió. Pensé.

-Hola, una vez fuimos a ver un concierto de Chopin con la Mary, ¿te acuerdas?
-Ah si, hace como dos años, estuvo bueno, ¿cierto?
-Si, bueno, fue hace tiempo. Mira, estoy buscando un lugar donde hagan clases de malabarismo, o talleres, o cursos, y me dijeron que aquí hacían, ¿como te llamas?
-Andy. Mira hay un tipo que vive aquí y él hacía clases, pero lo que yo sabía era que se había retirado. Tu cachai, el loco es como vieja escuela, de un día para otro dijo: “Ah!, me retiro, me aburrió esto”. Y Hace dos días lo vi agarrar un par de clavas y empezó a hacer de nuevo. El problema es que el no está ahora. Pero, ¿tienes tiempo?
-Si, bueno estoy en ventana en la U. Entro a clases a las 15:15 y son las… 13:29.
-Bueno, ¿fumémonos un pito?
-Ya. Pero ando con almuerzo para calentar, ¿tú ya almorzaste?
-No, todavía no, pasa, ahí en la cocina hay microondas.

Pasé, no estaba mal. La casa era grande, la cocina pequeña y descuidada. Saqué mi fuente con porotos al tiempo que llegaba una tipa a la cocina, robusta y de mi edad. Sacó unas ollas, abrió varios paquetes de lentejas, se puso a revolver cosas. Yo era invisible a sus ojos. Le dije “hola”, me miró como si fuese alguien que estuviese aburrida de ver todos los días, me dijo “hola”.
Calenté la comida y salí al patio, ahí estaba Andy con otro tipo, le enseñaba a tocar guitarra, me fijé en la clase mientras comía, eran cosas básicas. A mi lado descansaba un coche con un bebé durmiendo, estaba amarrado o algo así, como si en cualquier minuto pudiese despertar y huir de aquel lugar. También había una tipa sentada, pensaba y miraba el espacio, de vez en cuando se comía una uña, pero cuando no lo hacía tenía aspecto meditativo, como si estuviese tratando de hacer un cálculo muy complicado, pero que luego dejaba de darle importancia, ella también me ignoró.

Cuando terminé fui donde estaban los chiquillos y conversamos. Llegó otro tipo con un bebe más grande, podía caminar, y andaba en pañales corriendo por todos lados. Luego llegó más gente.
Después de unos minutos, Andy miró a todas esas personas, nos miró a nosotros y, con cara de haber descubierto algo realmente importante, nos dijo- ¿FUMEMOS?

Fuimos a su pieza, mientras liaba la yerba llegó un tipo con una guitarra enfundada, luego de un rato la sacó y se puso a tocar. Tocaba de puta madre la guitarra, su estilo era el blues, pero bien estudiado. Todos fumamos y hablamos poco, luego de dos minutos llegó un tipo con su novia, luego una mujer embarazada (calculé que tendría unos ocho meses), otro tipo con apariencia de viajero o algo así y por último otros dos tipos, uno de ellos saludó a todo el mundo menos a mí. Conversábamos y fumábamos, el pito era inmenso, debía tener el grosor de un plumón o algo así. El tipo viajero llevaba la batuta de la conversación, el no fumaba, hablaba y hablaba, yo miraba la pieza del Andy, tenía todo tipo de elementos: clarinetes, guitarras, notebook, san pedro, maceteros, un órgano, cajones peruanos. Yo y el aprendiz del Andy estábamos alucinados con la forma de tocar guitarra del blusero, mientras lo oíamos conversábamos. Andy estaba sumamente preocupado de regar sus maceteros con tierra, aun no florecía nada, pero supuse que debían ser cogollos o algún otro ser vivo alucinógeno, de pronto tomó algo de la mesa y me lo mostró.
-¿Qué es esto?
-Ni idea.
El tipo viajero gritó- ¡ES UN CHOCLO MORADO!- Andy asintió y lo siguió mirando, como si fuese un trofeo o un gran logro. Luego siguió regando.
El blusero dejó su guitarra de lado, yo la agarré y toque un poco, luego le enseñe un poco al tipo que quería aprender, Andy ya se había sentado de nuevo y lo observé, le pregunté:
-¿Qué edad tienes?-
-¿Qué edad me echas?
-22
-¡Jajaja! Las drogas hermano… Tengo 19.
-¡AH!, jajaja, pero tampoco es tanta diferencia. ¿Qué te pasó en el brazo?
-Ah, esto -me mostró- me lo hice hace como cinco años.
Tenía grabada la palabra “SLAYER” en el brazo, con quemaduras de algún grado que lo haya inmortalizado allí. El tipo viajero aún no paraba de hablar:
-NO po compadre, ¿sabis lo que necesitai pa’ que te pesquen en Europa? Necesitai una tarjeta de crédito. Es la única forma. Si llegai y decis “mira, tengo esto de plata” o que aquí, que allá, y andai con cosas raras, te miran y te sacan a patadas del aeropuerto, o de cualquier lado, si cachan como es la hueá. En cambio –imitó un tono siútico- “¿con qué cancela, señor?”, con tarjeta conchetumadre, con tarjeta de CRÉDITO mierda. ¡AH!, pase señor, por acá, vaya por allí, lo van a atender…



Nomblade

lunes, 18 de diciembre de 2017

Narcisismo con solo una sombra de duda

Su rostro era curioso, una vez lo descubrí. 
Parecía como si se estuviese tratando de no reír
de la mayoría de nosotros, 
ni de sí mismo, 
ni de todos los demás.

Su rostro era curioso. Parecía querer decir todas las cosas al mismo
tiempo. Cosas que cualquiera de nosotros debería decir, 
o haber dicho, pero que nunca supimos cómo 
decir.

Su rostro era interesante, y sus ojos, llenos de sospechas. 
Solo que menos confundidos que los de los demás. 

Su rostro era interesante, y no tenía el usual tono de resignación
de la mayoría de los que 
estamos
acá.

Su rostro era como todo lo que existe; abrumado de 
centurias,
conocimiento que ya tenía, 
y que lo atesoraba 
                                lozano 
                                          en 
                                              su 
                                                  inquietud.




Nomblade

miércoles, 13 de diciembre de 2017

Hablar no por Hablar

Hablar no por hablar, alguien puede exponer su imagen mental, su escena cotidiana de la vida, colocarla en palabras. No hay rastros que perder, quizás cosas nuevas que ganar. Los sentimientos que uno tiene los aloja en lo más profundo, donde estén completamente seguros allí, donde ni siquiera uno mismo es atrevido muchas aveces a molestarse en preguntar algo, no por miedo a la respuesta, sino por no querer enfrentarse a ellos, como dirigir la palabra a alguien que no es de nuestro agrado.

Quizás las imágenes son solo ilusiones. Puede que sea verdad, que lo que uno ve no es lo mismo que los demás, todos somos daltónicos, según los matices que cada uno le de a una situación o momento, de cómo se verán esos mismos colores que parecen ser para todos, pero que algunos ven como realmente es...quizás. 
El mundo es una pelota que gira alrededor de tus sueños, si tus sueños no te siguen tú síguelos a ellos, después de todo el mundo es redondo, de alguna u otra forma acabarás por encontrarlos, tú a ellos o ellos a ti. Si ya los encontraste no los dejes escapar, por que solo tú sabes lo que quieres hacer con ellos.


Soñar...
Pareciese que lo tan bello que resulta un gran sueño se ve nublado al momento de despertar. Te has preguntado porque en las mañanas de un domingo o de un sábado te despiertas y sin abrir los ojos comienzas a idealizarte a ti mismo, a pensar en las cosas que a lo largo de todo tu día, o de hecho, de toda tu semana no te cuestionaste; ¿porque el cerebro capta esas ideas en esos momentos?, porque está esperando que se transformen en tus sueños, es cuando uno comienza a soñar despierto. Uno se deja de limitar antes de dormir y piensa en todo lo que podría llegar a lograr, sin embargo, al mezclarte con la gente, con tu gente, con las personas durante el día, esas ideas se debilitan, crees que ya todos pasaron por eso y desistieron, y tú sólo eres uno mas de los que están aquí, después otra noche a solas con tu almohada te vuelves a cuestionar y visionar imágenes mentales, fantasías de vida, y ¿porque no llevarlas a cabo? Al despertar se puede ver con mas claridad...

Pon atención más a tus sueños que a tu propia vida, ellos tienen mucho que mostrarte, que decirte, que señalarte, cree en las señales que te dejan, la vida se rige según tus vestigios, así como tú te riges según los vestigios que te deja la vida. La ignorancia hace la felicidad dicen, y si no tuvieras que mezclarte con pensamientos de nadie más serias solo tú y tus sueños, y nadie más por impedírtelos que sea imaginarlos...


Parque Nacional Huerquehue, IX Región de la Araucanía, Chile



Nomblade