Me he visto
y de pronto, así tal cual lo digo
como día viernes cualquiera
las palabras llegaron solas
sin que nadie las llamase
yo había pasado años buscándolas, y resulta que, cuando menos las esperaba
cuando las había dejado de buscar
cuando me dejé de preocupar en cómo vestir, o qué comer
entonces llegaron
y aún no se van
quiero retenerlas, mas no adueñarmelas
abrazarlas, pero no enclaustrarlas
sentirlas, pero no pensarlas
y luego escribirlas, para no borrarlas
aún no entiendo cómo fue, o qué pasó
solo sé que el primer día dudé
luego insistí y entendí que no había nada que buscar
porque añoraban en mi y en mi esperanza
paradojicamente, esperandome. pacientes, serviles, y pacientes de nuevo
sabía, yo sabía que nos estabamos disfrazando todos los días para salir afuera a la calle
a enfrentar el día a día
en un mundo anecdótico
y profundamente masoquista.
yo sabía, sabía que haciamos cosas que no entendiamos por qué las haciamos
lo sabía, y sigo siendo el mismo; solamente que aquél muchacho, que se disfrazaba, no quería reconocer nada
porque tampoco tenía la culpa, porque tampoco podemos culpar a nadie
porque me he visto hacer lo mismo durante años
y no me arrepiento de no haberme visto antes
de no haberlo entendido antes
de no haberme sentido antes
porque hoy
me
he
visto.
Juggling
Los malabares devuelven a
los ojos
la mirada e inocencia
de
un
niño
.
Te propongo
Te propongo tratemos desentrañar la existencia.
Bailar y pensar.
Describir objetos, estudiar ninguna cosa.
Existir para no estar.
Escribir cosas, que luego querrás borrar.
Hacer ver el sentido absoluto a alguien ajeno.
Abstraerse.
Distraerse.
Actuar, violar, percibir la pesadilla.
luego
morir
quejarse por todo.
Estupidizar tanto al mundo que lo harás soportable.
Entretener, fumar, divagar lo objetivo, lo concreto, lo usual.
Descubrir,
lo humano en lo divino.
Lo inusual destruirlo.
Y luego
desear
volver
a
tenerlo.
Insano juicio
lozano en mi inquietud
y admiro siempre al incauto,
sabio e inculto animal
júbilo, grito y rosas
para el bravucón, pedante, sí
pero no hay rosa en que no halle
profundo malestar, y
dolor
dolor, dolor,
y
sí,
inminente soledad
e
insensatez
...
digo, quizás sé encontrarme
porque me gusta decir "no sé"
y al gatear entre añoranzas
descubro con tosquedad el por qué
en plenitud y bienestar me encuentro
lozano en mi libertad
pero ¿por qué no castigar al maestro
cuando el alumno se comporta mal?
Desde lo lejos
la brisa acechaba, el pensamiento brotaba
y oí me decía: por qué caminar, si volar podía?
y la brisa saltaba, el fluir validaba,
y el intento podía y la prisa, jugaba
en la tierra caída los dioses dormían
tu acariciabas y por dentro sanaba
la imagen volvía, el retorno intranquilo
la brisa agitaba y tormento encausaba
la mente apretada que se arrastraba
en razón de acechanza contra el latido
mirada ajustada, aparente navío
que la brisa movía en fugaz extravío
y el clamor aullaba, y la brisa decía
que volar se podía...
pero
que
en
caminar quedaba.
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