Su rostro era curioso, una vez lo descubrí.
Parecía
como si se estuviese tratando de no reír
de la mayoría de nosotros,
ni de sí
mismo,
ni de todos los demás.
Su rostro era curioso. Parecía querer decir todas
las cosas al mismo
tiempo. Cosas que cualquiera de nosotros debería decir,
o
haber dicho, pero que nunca supimos cómo
decir.
Su rostro era interesante, y
sus ojos, llenos de sospechas.
Solo que menos confundidos que los de los demás.
Su rostro era interesante, y no tenía el usual tono de resignación
de la
mayoría de los que
estamos
acá.
Su rostro era como todo lo que existe; abrumado
de
centurias,
conocimiento que ya tenía,
conocimiento que ya tenía,
y que lo atesoraba
lozano
en
su
inquietud.

No hay comentarios:
Publicar un comentario